miércoles, 25 de junio de 2014

EN UNOS PUNTOS SUSPENSIVOS

La retórica de la represión:
todo se viste de eufemismo
hasta nada parecer lo mismo,
nada de lo que es, se entiende,
aunque no se entiende o más bien no entiendo
ya el significado de las palabras
mutiladas en mil antónimos,
que siempre es sangre del otro
la que salpica las conciencias dormidas
en la calma de la autocomplacencia
en la verdad absoluta asesina
y la palabra irrefutable
ya,
irrefutable, qué gilipollez,
que a toda palabra puede otra palabra rebatir
que engordan los siglos la discusión
del sentido de todo esto
si es que sentido tiene lo que casualidad aparenta
que si esto está pensado por alguien
!qué cabrón el pensador!
llámesle dios
llámesle universo
llámesle como te plazca
que si es palabra rebatible la que nombra
por otra palabra rebatible a su vez
(etcéteras al gusto)
he aquí mi respeto
aunque de poco valga,
que vale que si quiero recolectar tomates
remuevo y abono la tierra
en la esperanza de aportarle los nutrientes
que las semillas al brotar requerirán
que absorverán las raíces ansiosas
en su vana búsqueda del centro de la tierra
pero también vale que la semilla brotará
o no
y aún brotando su tallo buscará el cielo
o no
si es que no encuentran las raíces acomodo
en la tierra previamente removida y abonada,
que vale que sigo queriendo los tomates,
proporcionaré a las plantas todos los cuidados que requieran entonces
las protegeré de las nieblas
y les daré de beber cuando me lo pidan
les hablaré, sus ramas señalarán
las ramas parásitas que les debilitan
como los humanos señalamos a todos los humanos parásitos
que nos debilitan
que impiden desarrollar toda nuestra potencia
aunque no sea tan sencillo arrancarles de la vida
como a las chuponas de las tomateras
dudo incluso si algún día será posible,
pero en fin, ese es por encima
mi plan pata recolectar tomates;
lo tengo todo pensado
pero
?y si no brotan las semillas?
?y si aún brotando enferman o mueren?
?y si la flor agosta?
?y si es en realidad la casualidad quién maneja el plan?
algo así como este poema
que tras los dos primeros versos
cobró vida propia,
escapó de mi control
hasta eternizarse en unos puntos suspensivos
...

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