martes, 3 de junio de 2014

EL PROFESIONAL QUE TE CREES ASESINÓ A L

Claro que los niños desconocidos
me llaman por la calle señor
si es que quieren saber la hora
o que les alcance el balón
claro que recuerdo cuando era niño
y llamaba a los desconocidos señor
en esas y otras circunstancias
recuerdo que por otro lado impide
que me cague en su padre por impertinentes
que es lo pertinente reconocer
que los signos físicos me delatan
que cada agotamiento me pinta diez canas
que cada jornada embolsa los ojos
que cada desvelo cava una arruga
aunque claro les diría que aunque no lo crean
no soy tan diferente a ellos
que yo tampoco entiendo
a los adultos y sus decisiones
pero para qué desilusionarles
en su percepción de seres únicos
si lo que verían delante sería un adulto
diciéndoles una sarta de gilipolleces
pero puestos a decir les diría
que ser adulto es olvidar
la condición que nos hace únicos
y creernos cosas que no somos
construirnos en torno a errores comunes
algo así como equivocar al ser con el profesional
ejemplo para no desviarme de la serie
y porque cada vez entiendo menos
la infabilidad incuestionable
la ausencia de duda aún enredados en el fallo que cuestiona
la decisión de adultos y profesionales
claro que llamarían a sus padres asustados
(esos en los que no me cagué antes)
y me partirían la cara sin más
y tendría entonces que cagarme en los padres de sus padres
y bien no iba a acabar el lance
como bien no va a acabar este poema
que se me fue el hilo.

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