miércoles, 12 de marzo de 2014

LA IMPOSIBILIDAD

No resbalan los pasos sobre el firme húmedo. No resbalan en realidad los pasos. No ya.

Cuánto necesitamos todo lo que no necesitamos. Seres débiles. Desvalidos. Debilitándonos. Desvaliéndonos. Más. Y más.

Trescientos metros hacia el este. Leve inclinación del terreno. La cabeza se prepara para una pérdida. Nueva. Una más. Las botas se agarran a la humedad del suelo.

El otro día dejó de funcionar una de esas redes de inmediatez tecnológica. Y muchxs muchxs quedaron desvalidxs. Medidores de ansiedad marcando máximos histéricos. Gente que no sabía quedar con otra gente. Hablar. Se enfadaban y todo. Las parejas digitales no conocen la caligrafía de su compañerx. Añade mi compañera.

Giro hacia el sur. Delante unos ciento cincuenta metros de subida al doce por ciento de inclinación. No resbalan los pasos sobre el firme húmedo. No resbalan los pasos sobre el firme inclinado. No ya.

Era digital. ?Era digital? Era humo. Era ráfaga fugaz. Era datos. Era nada. Nada parecido a nosotrxs. Era una vez que se era una numerosa especie animal de seres débiles. Desvalidos. Debilitándose. Desvaliéndose. Mas. Y más. Entregando. Entregándose. A la nada. Al todo. Todo lo que no importa. Una mierda. !A la mierda!

Giro hacia el sur. Otros cien metros. Ahí está. Mira qué bonito se ve desde esta distancia. Mira cómo brota la vida en el huerto. La imposibidad de lograr hacer por unx mismx que imponen. La imposibilidad de alejarse del mundo de la nada. Del todo lo que no importa. Una mierda.

?La imposibilidad? !A la mierda!

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