jueves, 30 de mayo de 2013

TAMBIÉN ESTE POEMA 1.

1.

Cómo no va a llovernos encima esta primavera.
Las lágrimas no pueden pensar en los rayos de sol:
recuerdan la luz como ilusión infantil,
se abrazan a un invierno sin esperanza de estación transitoria:
se adhiere la sal (de las lágrimas) a las heridas
hasta arder (las heridas)
bajo el oleaje violento de un cantábrico de incomprensión:
acantilados que saltan desde sus cimas
hacia las aristas de las rocas.

Y se piensan acantilado las personas
y se piensan salto y despedida,
que resulta cada día todo más incomprensible,
y cuando digo todo
me refiero a todo.

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