miércoles, 3 de abril de 2013

BRILLOS QUIZÁ NO

No es descubrir novedad
que la adolescencia nos zarandea por los extremos
                              (Shane me cantó tantas noches
                              que habría de caer en desgracia de dios
                              allí dónde el doctor no me pudiera aliviar
                              que hoy se me están cayendo los dientes)

que nos jugamos la vida durante la juventud primera
en la imitación de vidas que nos deslumbran
                    (tantas noches buscando el fin
                    con Jim
                    Morrison
                    con Jim
                    Bean)

hasta que acabamos por entender
que la sonrisa es una fotografía
  (subido en el mercedes de Janis...
y los brillos una lucha en el infierno
de la tristeza de este mundo
que a duras penas sobrevive
entre sumas de acero
caretas
y sin sentidos
      ...hacia el no futuro de Sid)

Acabé por entender que tras los brillos
la sonrisa es una fotografía
que la vida aun la tristeza
no es la búsqueda del
es el camino hacia el
                               fin.

La tristeza está
pero también es la alegría
y en realidad cada vida deslumbra.

Por más que nos escondamos
ella
(que ella es la vida
que ella es la alegría
pero también está la tristeza
pero también existe soledad)
es nuestra única pertenencia
y aún así se nos escapará de las manos.

Pero no vamos a dejar por ello de vivir.

No sé cómo cerrar estos versos
porque no sé de que hablan
          quizá de que siempre la soledad
          sucumbe ante los besos del camino
          quizá de que hemos de olvidar los brillos
          quizá de la empatía con el personaje extremo
          a quién un día nos quisimos parecer
          quizá de buscar la alegría en el plural...

Quizá no.

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