lunes, 25 de febrero de 2013

SONIDOS DE MADRUGADA ENTRE PENSAMIENTOS ALEATORIOS.

Solo se escucha el sonido del viento
tratando de silenciar el eco de mis pasos.

Qué distinto el camino cuando el destino
es un lugar diferente
aunque sea el mismo camino
aunque lo distinto acabe en costumbre.

Y continúan los pasos sonando
cada segundo menos convencidos
y el viento se burla de ellos
que hoy no salieron las ovejas del cobertizo a mirar cómo me alejo
ni bajaron de su árbol los estorninos
ni la gata saltó de la cama
ni el perro asomó cabeza
que solo me esperan él y pasos y niebla.

Pero claro
ellos no saben que volveré
(existo en cuanto que estoy)
que ni conocen el hoy ni el mañana
la jornada laboral ni el sueldo
el tren ni el dentro de un rato.

Y son el hormigón y los sextos pisos
recuerdo difuso de oxígeno envenenado.

Eso que ahorraron de conocer las ovejas
y los gallos que van despertando
y los perros que me ladran
aunque mil veces distingan
la brevedad de los segundos que paso a su lado
(que son los que para ellos existo)
que no conocen la brevedad
ni qué son los segundos
ni más momento que el ahora mismo.

Y esta niebla que nos transforma en sombras
siluetas fugaces del nosotros mismos.

(Diez minutos después)

Ni viento ni pasos
no se escucha más que el pensamiento suicidando sinapsis
que ya no habré de pensar lo que pensé hace un rato
y todos estos versos no son más que un recuerdo borroso
del sonido que pude capturar del viento
del eco del sonido de mis pasos.

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